jueves, 23 de febrero de 2012

Nocturno del paseo amoroso

Nocturno del paseo amoroso - Jose Santos Chocano


¿Te acuerdas de la noche feliz en que, de brazo,
recorrimos las calles de tu ciudad sombría?
Trémulo amor me ataba a ti como un lazo:
y hoy siento que aquel nudo me ajusta todavía…
¡Cómo a mi te apegabas, con la inquietud secreta
de tu espíritu hecho para mi poesía!
¡Cómo yo a mi te unía, sintiéndome poeta
más que nunca!; y diciéndome: - ¡es mía, es mía, es mía!

Sólo para mí ardía la sangre de tus venas...
Sólo para ti estaban mis sentidos despiertos...
Las gentes que en las calles discurrían apenas
eran como fantasmas, como sombras de muertos...
Íbamos los dos solos... ¡solos!... Vacío el mundo
giraba en torno nuestro: fijábamos sus polos...
¡Fue muestra, en esa noche de misterio profundo,
la gran dicha de unirnos y de sentirnos solos!

A veces, en silencio de mi brazo colgada,
me clavabas los ojos húmedos de emoción;
y yo te poseía con tan honda mirada,
que te hacía una mano llevar al corazón...
Y de un suspiro, entonces, llenabas el instante...
Por algo es sólo humana tan sincera expresión...
Siento aún tu suspiro melodioso y fragante:
la mitad es perfume, la mitad es canción...

Tú en mí, yo en ti, dos almas en un solo suspiro,
a la anchura llegamos de una plaza silente;
y al quedar de repente, descubierto el zafiro
de la noche estrellada, palideció tu frente...
¿Miedo? ¿Tuviste miedo? La noche misteriosa
nos atraía, como tálamo y como fosa...

Sentí yo que me temblabas tú; pero de tal suerte
fundiéronse en tus ojos el Amor y la Muerte,
que echando con orgullo la cabeza hacia atrás,
dijiste: - No me importa morir: solo deseo
morir contigo, para seguir este paseo,
de estrellas en estrellas, sin concluir jamás...

Cobraste fe: seguiste de mi brazo colgada...
Y al darte yo un ardiente beso con la mirada,
me ofreciste tu boca cual se ofrece una flor...
Es desde aquella noche que nos mata el deseo;
y vamos por la vida, de brazo, en un paseo,
en que nunca acabamos de morirnos de amor.